Aislin, 50 années de caricatures (50 años de caricaturas)

Por: Patricia Morales Betancourt

El caricaturista Aislin, reconocido mundialmente por manifestar de manera plástica 50 años de la vida política de la provincia de Quebec, se presenta actualmente el museo McCord, ubicado sobre la calle Sherbrooke, al frente de la Universidad de McGill, desde el 05 de abril hasta el 13 de agosto del presente año. La exposición está organizada por el Museo bajo la dirección del curador Christian Vachon. Esta presentación fue dividida en 5 espacios temáticos:

  1. Una sociedad de cambio
  2. Política quebequense y canadiense
  3. Alcaldes de la ciudad de Montreal
  4. Primer Ministros
  5. Vida montrealesa

El detalle de sus caricaturas es minucioso y la técnica impecable. Quizá lo más impactante de este personaje además de su humanidad, su sencillez y la cordialidad, es el humor con que responde a cada uno de los interrogantes que los espectadores le formulan. Siempre con una respuesta cálida, amistosa y sutil pero al mismo tiempo crítica y analítica, hace que los demás disfruten de su ingenio y comprendan su lenguaje pictórico.

Su interés por la caricatura política comienza en 1960, cuando los jóvenes quebequenses militaban por transformar la sociedad y mostrar la ciudad de Montreal internacionalmente como una de las más prestigiosas del mundo. Él también, como un enamorado de esta ciudad, la representó tal cual es: una ciudad de extremos buenos y malos, su clima, su equipo de jockey, sus dramas, sus héroes, sus problemas sociales, sus celebraciones, su diversidad cultural, sus calles típicas, las identidades montrealeses, entre quebequenses y canadienses, que se desarrollaban entre los federales y los separatistas. Es así, como en 1971 obtiene el primer premio de caricatura política en el Octavo Salón Internacional de la caricatura de Montreal, en 1972 es reclutado en el periódico The Gazette, en 1985 se clasifica como la persona más joven para ingresar en el Canadian News Hall of Fame (Salón de la fama de las noticias canadienses) y en 1993 se convierte en el primer caricaturista denunciado por la Cámara de los Comunes. Numerosos han sido las menciones, los premios otorgados y los estudios que ha realizado. Los cineastas Garry Beitel y John Curtin, cada uno, ha realizado una película de su obra. Aislin, es una verdadera celebridad.

Es de anotar que Aislin inmortaliza, en caricaturas, la lucha de poderes de la provincia con el resto del país y aborda, sin desviar el delicado interrogante, las relaciones entre los anglófonos y los francófonos de Quebec.

Además, es un artista anglófono que dice la verdad de situaciones o personajes que detentan el poder dentro una provincia francófona. Estudia los gestos, las manías, los tics y las fisonomías de los gobernantes de turno. Él lee el entorno y les impregna a estos personajes, un contexto real y actual. Sus imágenes, cada una, dice más de mil palabras.

Desde 1967 hasta el presente, el caricaturista estudia los diez primer ministros del Parlamento de Canadá y doce primer ministros de la Asamblea Nacional de Quebec. Muchos han sido los políticos que él a satirizado, sobre todo los nueve primeros jefes de Estado, sus sufre dolores preferidos, a quienes con placer caricaturiza con un tinte de malicia.

Él se caracteriza por las dos categorías que le clasifican: el retrato cargado, donde ciertas características físicas del sujeto son exageradas con fines satíricos y la caricatura situacional, que mete en escena los acontecimientos reales o imaginarios que resaltan las costumbres o el comportamiento del sujeto que representa.

El maestro es un erudito, un estudioso, un investigador, un cronista, un verdadero virtuoso. No es posible remplazarle porque se trasmuta, se trasforma con el paso del tiempo y renueva constantemente el pasado y lo transporta a la contemporaneidad sin dejar escapar ni un solo detalle. Hasta los personajes de la vida pública le permiten mofarse de ellos. Es tal su expresión, el detalle, la belleza de sus imágenes, que cualquiera, que sepa de estética, de arte o que mínimamente tenga un poco de sensibilidad, se siente orgulloso de ser representado por él.

 Actualmente celebra sus 50 años como caricaturista político con la publicación de su libro número 49: From Trudeau to Trudeau, una retrospectiva de las caricaturas más representativas de una carrera marcadas por una amplia trayectoria. Sin duda es una recomendación tenerlo en casa. El presente no se puede concebir sin el pasado y ¿qué mejor manera de hacerlo riéndose de cada uno de nosotros y de quienes nos gobiernan?

 

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